Para conservar la calidad de un tejido, se aconseja limpiarlo regularmente con agua clara (chorro de agua a baja presión) y cepillarlo con un cepillo blando (tipo cepillo para ropa). Se aconseja un lavado más completo cada dos años.
Para no deteriorar el tejido, le recomendamos que nunca aplique fuentes de calor (ej. secador de pelo) en un tejido y no utilice los elementos siguientes para limpiar: detergentes, agua caliente, limpiador a alta presión.
En el marco de un limpiador corriente, se recomienda seguir los consejos siguientes:
- Extraer un máximo de suciedad con la ayuda de un cepillo (tipo ropa)
- Remojar el tejido con un chorro de agua (presión media)
- Preparar una solución de lavado diluyendo un jabón suave en agua (sin detergente)
- Lavar con agua y jabón
- Aclarar abundantemente con agua fresca
- Dejar secar al aire libre
Si las manchas de origen vegetal o carbónico persisten, puede utilizar agua jabonosa esterilizada con lejía a condición de que respete las dosis siguientes: 10 cl máximo de lejía por litro de agua, o utilizar los productos de limpieza de la gama 303 Products.





